La fibromialgia es un trastorno de dolor crónico generalizado donde el umbral de las percepciones se encuentra modificado: sensaciones que no son dolorosas son interpretadas por el sistema nervioso como dolor. Pacientes con estas patologías suelen consultar con varios profesionales hasta que finalmente reciben un diagnóstico. El mismo es clínico por lo que no se basa en estudios complementarios y el médico debe estar atento a la hora de conversar y revisar al paciente.

Si bien desde hace años se realizan investigaciones exhaustivas en todo el mundo, al momento no se ha descubierto cuál es el origen de la fibromialgia, y hay múltiples hipótesis no comprobadas acerca de la fisiopatología de la enfermedad, es decir, el mecanismo por el cual se va gestando.

El tratamiento de la fibromialgia es multidisciplinario y exige una conexión permanente entre los profesionales que atienden al paciente. Se debe observar si hay respuesta a las terapias y medicamentos de primera línea y, eventualmente, la necesidad de profundizar o cambiar a otras modalidades de tratamiento. Hay un porcentaje de pacientes a los que las herramientas terapéuticas actuales no le resultan suficientes, es por eso que se está comenzando a considerar otras alternativas, como el uso del cannabis, para tratar esos casos.

Hay una frase histórica en medicina que es: “Cuando no se puede curar hay que aliviar”, ese es un objetivo importante en fibromialgia, aliviar en aquellos casos en los que no se puede lograr una mejoría significativa. 

Hace unos años se comenzó hablar del uso del cannabis medicinal para tratar síndromes dolorosos. En fibromialgia hay poca evidencia de la utilidad del cannabis y sus derivados. Su experiencia se basó principalmente en pacientes oncológicos y casos aislados de otras patologías. En particular se están estudiando drogas que se llaman derivados “Canabinoides”, entre ellos la más conocida es la “Nabilona”. 

Los Cannabinoides actuarían sobre la esfera afectiva del dolor. Por ende, se considera que podrían modificar el umbral del dolor. Desde luego que los Cannabinoides no van a ser la cura de la fibromialgia, pero se está analizando si podría ser utilizada como acompañante del tratamiento. De todas formas, como toda droga psicotrópica y con potencial adictivo, una cosa es utilizarlo en un paciente terminal de cáncer y otra es administrarlo en una enfermedad crónica donde la sobrevida no se ve comprometida. En ese sentido, debemos recordar que lo primordial es mejorar la calidad de vida del paciente con fibromialgia pero se necesita mayor evidencia científica para apoyar este tipo de tratamientos.

*Asesoró el Dr. Darío Scublinsky, jefe de Reumatología, Centros Médicos Ambulatorios de Swiss Medical Group, Profesor de Farmacología la Facultad de Medicina de la UBA y Coordinador del grupo de Fibromialgia de la Sociedad Argentina de Reumatología. MN 89.454.