Unos pescadores japoneses mataron a 122 ballenas minke embarazadas durante la temporada de caza de verano el año pasado en la costa de la Antártida, según un reporte que se envió a Comisión Ballenera Internacional (IWC, por sus siglas en inglés).

En total asesinaron a 333 ballenas. De las 181 ballenas hembras que se cazaron, 122 estaban embarazadas y las demás eran juveniles. De los 152 machos cazados, 61 eran juveniles.

Según publicó Time, los grupos más conservadores se enfurecieron con el reporte. Alexia Wellbelove, gerenta de Humane Society International dijo que la caza mostró lo "horrible e innecesario que son estas cazas, más aún cuando se han hecho investigaciones no letales".

Una claúsula internacional establece que se puede matar a las ballenas por motivos de investigación científica, una ley que Japón utiliza para justficar su anual caza de ballenas. 

Por qué lo hicieron
El New Scientific Whale Research Program in the Antartic Ocean (NEWREP-A) de Japón dijo que la misión que duró desde noviembre de 2017 a marzo de 2018 fue necesaria para "obtener conocimiento de los muchos aspectos del ecosistema marino de la Antártida".

Este programa para ballenas continúa a pesar de haber sido prohibido temporalmente por las Naciones Unidas en 2014. Muchos grupos argumentan que Japón opera cazas comerciales bajo el pretexto de que se está investigando. Incluso, la carne de las ballenas se termina vendiendo en los supermercados y sirviendo en los restaurantes.

En respuesta a la crítica internacional por su programa de ballenas, Japón redujo en 2014 su cuota anual de caza de 900 a 333 ballenas.

Fuente: LA NACIÓN