Michelle Bolsonaro conmovió al mundo con un mensaje inclusivo

Miércoles 2 de Enero de 2019 · 14:43

En su estreno, Michelle Bolsonaro ha querido reflejar lo comprometida que está con muchas causas solidarias.

La recién estrenada primera dama de Brasil tiene 38 años, es guapa, inteligente y su diferencia de edad con el mandatario de Brasil (es 25 años más joven que él) nunca ha sido un impedimento para ella.

Ambos se conocieron en la Cámara de Diputados en 2007 cuando ella ejercía de secretaria parlamentaria. Su noviazgo fue exprés, ya que apenas seis meses después de encontrarse ya se estaban casando. Aquello ocurrió en 2007. En 2013 celebraban una nueva y sencilla ceremonia religiosa ante unos 150 invitados.

La mujer de Jair Bolsonaro es una mujer de pocas palabras. Sin embargo, este día de Año Nuevo, en la ceremonia en la que su marido tomó posesión de su cargo, se ha saltado los protocolos y ha demostrado que sí que tiene cosas que decir.

La primera dama de Brasil se dirigió a los brasileños en lengua de signos, la cual aprendió gracias a su madrastra.  Tampoco pasó desapercibido su vestido rosáceo, con el que parecía preparada para ir a una entrega de premios.

Así fue el discurso de la mujer de Bolsonaro en lengua de signos

Discreta y de fuertes convicciones religiosas, la primera dama de Brasil se ha mantenido siempre en un segundo plano. Desde este martes comanda su marido, el presidente Jair Bolsonaro, que tomó posesión de su cargo este martes.

Michelle Bolsonaro está dispuesta a atender el mayor número posible de programas sociales del Gobierno y así lo demostró en el primer gesto como primera dama de Brasil. Michelle se saltó el protocolo e intervino en la toma de posesión de su marido, el presidente Jair Bolsonaro, incluso antes que él para dirigirse a los brasileños en lengua de signos, algo que en campaña ya había hecho.

Aprendió ese lenguaje incentivada por su madrastra y todos los domingos, actúa como traductora de los cultos evangélicos de la Iglesia Batista Atitude, en la zona oeste de la capital fluminense, para fieles sordomudos.