Cuando el lunes Paulo Guedes, mentado ministro de Hacienda del electo presidente Jair Bolsonaro dijo que Argentina y el Mercosur no iban a ser prioridad del próximo gobierno, el primero que habló del lado argentino fue el embajador Carlos Magariños, quien expresó que "no" imaginaba "de ninguna manera" el fin del Mercado Común del Sur. Y apuntó a que cuando pase el efecto de la campaña electoral vecina habrá "oportunidad de llevar el Mercosur a un nivel de integración más abierto". Este martes, llegaba la respuesta de Guedes con un pedido de disculpas y una aclaración del sentido de sus palabras, de que con ellas no buscó "desmerecer" ni a uno ni a otro.

En el transcurso de estas horas alguien hizo números en el equipo de Jair Bolsonaro. Brasil es el país que más se beneficia del Mercosur. Sólo en su comercio de bienes con Argentina tiene un superávit de más de US$ 8.500 millones, lo que es déficit para este país. Por empezar, la Confederación Nacional de Industrias de Brasil (CNI) le recordó este martes a Guedes en un comunicado que debilitar el Mercosur es favorecer a China, el gran temor de la industria brasileña.

Con todo, más allá de los dos diálogos que tuvieron por teléfono Mauricio Macri y Jair Bolsonaro -festejado por las partes, las heridas quedaron abiertas. En el vapuleado Mercosur todos hablan de la necesidad de flexibilizarlo, evidenciando la que es su mayor deuda: su escaso relacionamiento exterior. Basta con la lista de magros acuerdos de comercio vigentes -y el tipo de acuerdos con regiones no centrales- en estos 27 años de existencia del bloque (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), la quinta economía mundial, y un mercado en el que habitan 295 millones de personas. Se firmaron: un acuerdo de libre comercio con Israel (en vigor desde 2010); otro de comercio preferencial con la India (en vigor desde 2009), otro preferencial con la Unión Aduanera de Africa Austral (2008); otro con Palestina que está en proceso de rectificación desde 2011, y otro vigente desde 2010) con Egipto. Y se negocian desde hace años con la Unión Europea, EFTA, Canadá, Singapur y Corea del Sur. Los países del Mercosur no pueden firmar acuerdos si no es en bloque.

En sintonía con las palabras del ministro Jorge Faurie y de Magariños, el representante argentino ante el Mercosur, Mauricio Devoto buscó también desdramatizar los hechos. Dijo que como "toda integración de países" el bloque demostró que está sujeto a cambios de políticas y economía. Afirmó que nació con ciertas características en los '90 pasó por otra situación en los 2000 "donde fue más receptivo a las ideologías" y que "ahora nos encontramos con una necesidad de hacer apertura desde un Mercosur que se mantuvo cerrado. Con todo, también señaló que existen cuestiones sociales del Mercosur que son imperceptibles, que están funcionando y que hacen al funcionamiento de un polo de inversión: incluso lo que hace a la conservación regional de lo institucional y los valores de derechos humanos. Por cierto, con Bolsonaro seguramente se tendrá que abordar verdaderamente qué hacer con Venezuela, que entró como de manera polémica como miembro pleno y ahora le mantienen suspendida sin resolver la cuestión de fondo.

Consultando al analista en comercio exterior, Miguel Ponce dijo que la nueva administración brasileña, quiere que el Mercosur transforme la actual Unión Aduanera en una Zona de Libre Comercio que, entre otras cosas, posibilita acuerdos bilaterales con otros países, acordando aranceles que, inclusive, puedan afectar intereses de los otros socios del Mercosur. "Este es un cambio copernicano con la estrategia que conocimos hasta aquí, donde, por ejemplo Brasil junto con Argentina, se opusieron a que Uruguay firmara una acuerdo con China, con el argumento de que 'o firmamos como Mercosur o no firma nadie'… Eso es lo que ha terminado". Para Ponce, esta es una estrategia similar a la de Donald Trump, que denunció el Nafta preexistente para modificar las relaciones de poder en las cadenas de valor que tiene con México y Canadá, para finalmente volver a establecerlas, pero en mejores condiciones para los Estados Unidos.