El explorador lunar "Chang’e 4" logró este jueves a las 10.26 de la mañana, hora de China, el histórico alunizaje en lacara oculta de la Luna. Las ambiciones espaciales del gigante asiático lo llevaron a ser el pionero en posar su nave en esta parte inexplorada del satélite y que nunca se ve desde la Tierra.

Lo que se llama el lado oscuro o la cara oculta de la Luna tiene un aspecto muy distinto al que se ve desde la Tierra. Su corteza es más antigua y gruesa, llena de cráteres, al contrario de lo que vemos desde nuestro planeta. También hay unos pocos de esos "mares", unas planices oscuras de basalto creadas por el flujo de lava que son más evidentes en el lado más próximo a la Tierra.

"Nosotros siempre vemos la misma cara de la Luna porque tarda en girar sobre su eje el mismo tiempo que le lleva orbitar nuestro planeta. A este fenómeno se lo llama "rotación sincrónica". Además, es el lado al que nunca ilumina el Sol", explicó en diálogo a Perfil la investigadora del Conicet y miembro del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), Andra Buccino.

El Chang'e-4, lanzado el 8 de diciembre, carga con ocho instrumentos, entre los cuales se encuentran dos cámaras, una de ellas panorámica, un radar para explorar por debajo de la superficie lunar, un espectómetro de imágenes para identificar minerales y un experimento para examinar la interacción ente el viento solar con la superficie lunar.

Con estos instrumentos, se podrá investigar y develar los inicios del único satélite natural de la Tierra. El objetivo de China es analizar la composición del terreno hasta ahora inexplorado y el relieve de la zona. Además, se analizará la detección de la composición mineral y estructura de la superficie lunar superficial y la medición de la radiación de neutrones y átomos neutros, según anunció la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).

La misión también estudiará las condiciones para la transmisión de ondas de radios desde el lado oculto de la Luna con el objetivo de sentar las bases para la creación en el futuro de radiotelescopios en esa región aislada.

Por otro lado, el módulo de descenso llevará consigo un contenedor con 3 kilogramos de semillas de papas y de Arabidopsis, un género de plantas herbáceas, para realizar un experimento biológico.

"Queremos estudiar la respiración de las semillas y la fotosíntesis en la Luna", dijo hace unos meses Liu Hanlong, director del experimento y vicepresidente de la Universidad de Chongqing (ubicada en el centro de China), a la agencia de noticias estatal Xinhua.

"Si bien la cercanía con la Luna puede que simplifique las expediciones, hacer cosas in situ es muy fuerte", expresó la especialista Buccino, y agregó: "También toma otra relevancia que China haya logrado esta hazaña, ya que estamos acostumbrados a que lo haga la NASA. Esto muestra la posición que quiere tomar China en el mundo y lacompetencia contra Estados Unidos".

Argentina también tuvo su aporte a este proyecto. "Brindó el espacio físico, la logística y el abastecimiento para la construcción de la base espacial. Eso se traduce en la posibilidad de acceder a un 10% del uso de la antena para investigaciones nacionales del espacio profundo”, describió en julio a Perfil el director de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), Raúl Kulichevsky.

El sitio de aterrizaje previsto era el lecho del cráter Von Karman, de 186 kilómetros, situado en la cuenca Polo Sur-Altken, uno de los mayores cráteres de impacto conocido en el Sistema Solar, que mide 2.600 kilómetros de diámetro.

Las próximas misiones Chang'e-5 y Chang'e-6 tendrán el objetivo de traer a la Tierra muestras de rocas y de suelo lunar.