Ustedes, los otros, los amigos fieles, anoten: huevos, ajo y perejil fresco, sal, pimienta, nuez moscada y un manojo abundante de queso rallado.

Baten bien y sumergen los bifes de peceto medianitos, ni muy finos ni muy gruesos. A la heladera toda la noche. Al otro día les dan una doble pasada por pan rallado y les pegan piñas de canto contra la mesada. Doran en aceite bien caliente, escurren en papel común de envolver y agarrate Catalina. Listo.

La receta de las milanesas de mi abuela Porota, que me fuera confiada en una tarde de lluvia hace 30 años, ya es de ustedes. Anoten, guarden y minimicen esta ventana enseguida. Si la imprimen, quemen la hoja en el asado del domingo. Por esta generación, ya es suficiente.

Y no se olviden de la nuez moscada ni de la doble pasada por el pan rallado. Yo sé lo que les digo.

Fuente: Clarín