Un acoplado se desplomó este miércoles alrededor de las 10.30 en Circunvalación y Arijón, en el acceso sur de Rosario, sobre un Ford Escort, en el que  viajaban dos mujeres de 30 y 50 años aproximadamente, Alejandra y su hija Yoana. Después de una hora y media de trabajo, ambas pudieron ser rescatadas y derivadas al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. El camionero fue trasladado al Hospital Provincial.                                                                                                            En un primer momento habían intentado levantar el acoplado con dos grúas, pero finalmente los rescatistas lograron liberar a las mujeres por debajo del contenedor. Ambos estuvieron lúcidas en todo momento y acompañadas por personal médico que les suministró analgésicos durante la tensa espera. Ambas mujeres se encuentran fuera de peligro, tras haber sido contenidas emocionalmente por  una oficial de la Policía Comunitaria. Fueron liberadas pasado el mediodía y trasladadas al Heca. Luego de que fueran atendidas se conoce que Yoana sufrió politraumatismos varios y su mamá una lesión en el cráneo.

Luego de la emoción provocada ante el rescate realizado, dialogamos con Daniel Centurión, un experto rescatista de Funes, que fuera Bombero aeronáutico en el AIR, miembro de la GEER y actual personal de la COE de Funes. “Si, el de ayer fue un siniestro donde se desplegaron todos los protocolos de emergencias ensayados en distintas ocasiones, los simulacros como el realizado hace días dentro del AIR, son muy importantes para practicar la organización, los protocolos a incorporar y los tiempos que conlleva en llegar cada Cuerpo de: Bomberos, Salud y Defensa Civil  al lugar demarcado en la Emergencia, para mejorar las falencias evaluadas luego de concluidos los Simulacros. Esto está reglamentado por la OASIS, que obliga a realizarlos como mínimo cada 2 años como entrenamiento. En los mismos el personal tiene vía libre de desplegar todo su equipo e utilizarlo, además reconoce y crea lazos con personal de las otras entidades involucradas en el accionar de emergencia, en caso de ser real. Nuestro Aeropuerto es uno de los pocos que tienen competencia dos Municipios por lo que hay que coordinarlos para compartir el trabajo.

En cuanto al trabajo de ayer, primero debo decir sin dudar que fue exitoso porque se logró rescatar con vida a las dos víctimas atrapadas. También destacar el esmero, la pasión que pone el personal de rescate, es invalorable, hay que sacarse el sombrero por esa gente.  

Analizando el operativo como siempre luego de finalizado el trabajo para mejorar lo hecho, debo reconocer que falta mucha educación al ciudadano, que en eventos de esta magnitud no reconoce los riesgos y expone su vida en su afán de colaborar. Además obstaculiza el trabajo de bomberos, médicos y demás agentes, ralentizando el accionar.

El trabajo fue muy arduo y durante mucho tiempo, la escena era inestable y de peligrosidad, inseguro aún para el personal de rescate. Se utilizaron gatos, espansores, tijeras que funcionan de forma hidraulica por medio de mangueras y hay muchas herramientas especiales que llevan cableado, por lo que también hubiera que haber despejado el área incluso trasladando a policías, periodistas y ambulancias al menos cincuenta metros más atrás, calculando las posibilidades de que cedieran las estructura o cayera uno de los tanques de 200 kilos que trasladaba el camión. Si bien ayudaba que la mercadería era jugo de limón congelado, igual conllevaba peligrosidad debido a su gran peso.

Destacar que el personal de Rosario ha recibido un material de equipamiento que fue provisto justo antes de ser necesitados  y esto suma a la hora de trabajar, y reconocer que Rosario y Funes cuentan con elementos de última generación para Bomberos.

Hay gente de Bomberos especializados en la tarea de apuntalar el camión y lo hicieron muy bien. La rescatista que contuvo durante tanto tiempo a las víctimas, el personal que logró colocar la vía para inyectarles calmantes, todo estuvo a la altura de las circunstancias aplicando psicología en la emergencia.

Para corregir habrá que tomar una imagen donde había entre 100, 150 personas en el lugar de punto de impacto, en la zona caliente como la denominamos. Deberían haber estado solamente el personal de bomberos con su equipamiento de protección, trabajando con libertad y comodidad. Pero observamos no menos de 30 policías en el área, personal de Defensa Civil sin elementos de  protección, las ambulancias a escasos 10 metros, la prensa tomando imágenes en vivo, incluidas las patentes de los involucrados y esto puede crear caos en familiares y conocidos, o nuevos accidentes.

En general ante un accidente se dice que las personas hacen un efecto túnel dónde solo ven a la víctima y espontáneamente quieren ayudarla, se involucra sin ver el entorno  y pone en riesgo su propia integridad. Pero un rescatador muerto no sirve de ninguna ayuda.

Protocolo a tener en cuenta si estamos ante una emergencia. Primero evaluar nuestra integridad, luego pedir auxilio al 911, haciendo un relato lo más exacto posible de la escena. En este caso: “accidente en Circunvalación y Arijón con tres vehículos involucrados, necesito 3 ambulancias. Con eso el operador ya activa a los agentes necesarios para los primeros trabajos. Esta activación va a lograr que puedan llegar al punto cero antes de que se corte el tránsito y se empiece a colapsar.

Ahora ya hecho el llamado vuelvo a mirar la escena y si es segura y me permite socorrer, sin duda ayudo a la víctima.

El primer respondedor de un ente oficial debe delimitar el perímetro de peligrosidad como zona roja de punto impacto. Allí hago un cordón donde ni siquiera entra personal policial, solo personal de bomberos con su Pañol de herramientas en el punto cero. Luego una segunda zona amarilla dónde estará todo el personal involucrado en el rescate. Las ambulancias alejadas del Punto Impacto a más de 50 metros esperando que el rescatista le acerque las víctimas y no ingresar sin elementos de protección ya que los médicos no tienen entrenamiento en siniestros.

Este análisis es solo para sumar. En pocos días tomare el título en la Universidad de Córdoba de Instructor en Emergencias y bueno si bien por un tiempo más seguiré trabajando en la COE, luego dejare el trabajo en Campo, pero dejaré en Funes elementos humanos excelentes como Sebastián  Bosco, su hija de 15 años y mi propia hija de 7 años que desde los 3 que practica RCP y sigue mi vocación”, culminó emocionado Centurión.