La Secretaria de Cultura, Nadia Melaragno  recibió esta mañana en la rotonda de La Estación,  a la artista plástica Agó Páez Villaró,  uruguaya de prestigio internacional, hija del pintor, escultor y constructor Carlos Páez Villaró quien es reconocido mundialmente por su obra Casa Pueblo entre otras, y su hermano Carlos, quien  es un sobreviviente de la Tragedia de los Andes  en 1972. Es nieta de una mujer rosarina.

Agó nació en un atelier, “mi mundo está unido al arte desde que recuerdo, sólo que yo sentía internamente que el arte debía ser para mí la manifestación del espíritu”, dice. Junto a sus dos hermanos, ayudó a su padre a construir Casapueblo, que sería su hogar, de líneas onduladas, sin rectas, plomada ni nivel. Esta arquitectura influyó en su deseo de tener una casa con propiedades similares, lo cual lleva a cabo en su Octógono, ubicado en las Grutas de Punta Ballena, donde traslada el taller que tenía en Carrasco. Es una construcción de barro, con techo de quincho y una cúpula de cristal. Mide 100 m3, muros de 3 m de altura, totalmente hecho a mano con la colaboración de amigos, artistas, escultores, pintores y ceramistas. Allí tiene una huerta biodinámica, desarrolla la pedagogía Waldorf para niños, talleres de Mandalas, clases de Yoga, encuentros de danza, astrología, cine y permacultura. Ha realizado varias veces el trayecto de Camino de Santiago, el camino del Inca y ha creado el camino al Interior del Uruguay a pie.

Dialogamos con la artista quien relata, “Agradezco profundamente la oportunidad que nos brindó Nadia de compartir este maravilloso sol que nos iluminó este círculo en que danzamos por la Paz. Todo el trabajo que se realiza para elevar el crecimiento interior me convoca y más si es para trabajar rodeada de niños y poder transmitirles este camino, de hacer cosas por el bienestar de la humanidad. Como este libro que he donado  “Un Sol Fuera y Dentro de Nosotros” que me encargaron de la Asociación Casa Ronald McDonald para la felicidad de los pequeños que sufren esta terrible enfermedad que es el Cáncer y puedan distraerse pintando Mandalas  juntos a sus familias.

El milenario arte de los Mandalas puede utilizarse como una sencilla terapia para conseguir la armonía y la paz en un grupo, por eso la importancia de transmitirlo a los niños, conectándolos con su interior lograremos que nuestro planeta sea una estrella que brilla con luz propia.

Tuve la oportunidad de conocer hoy a las autoras de La bandera Por La Paz, ganadoras del concurso escolar, emulando la bandera de la paz de la ONU,  realizada con  Mandalas en tres círculos rojos, esto demuestra una vez más que todo se va repitiendo en este círculo que es mundial. Felicitar a las alumnas por este logo que crearon de humanos unidos en círculo con todo lo que ello conlleva y significa”.

Melaragno al recibirla expresó, “Es un gran orgullo recibir una artista de la talla de Agó Páez Villaró, no solo por su arte, sino por el mensaje que transmite, tener la posibilidad de que niños de nuestras escuelas reciban su mensaje de paz y realicen un taller de Mandalas junto a ella es muy emocionante. Hicimos la danza del círculo con Imán y ella iluminados por este sol hermoso, que tiene tanta significación siendo el leimotiv de su obra, y desde tan pequeños recibiendo el mensaje de trabajar por la Paz, es maravilloso”.